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ÁREA DE EDUCACIÓN IZQUIERDA UNIDA LV CONVOCATORIA POR ANDALUCIA

Plan Bolonia

¿QUÉ HACER FRENTE AL PROCESO DE BOLONIA?

¿QUÉ HACER FRENTE AL PROCESO DE BOLONIA?

 

     Aunque la polémica sobre el “proceso de Bolonia” ha saltado a la luz este curso, hace años que la comunidad universitaria se está movilizando, en las aulas y en las calles, para frenar su aplicación. Esto ha sido provocado en gran medida por la ausencia de un debate participativo y en profundidad sobre las reformas universitarias en marcha, que condicionarán el futuro de la Universidad y tendrán importantes repercusiones sociales.

 

Hay que denunciar la escasa información que proporciona el Gobierno y su renuncia a organizar un amplio debate. Espero que el nuevo ministro de Educación y Universidades, Ángel Gabilondo, abra cuanto antes el diálogo con la comunidad universitaria y, especialmente, con los estudiantes.

Sin renunciar a cuanto pueda contribuir a la mejora de la docencia y la investigación universitarias, así como a la eliminación de las barreras clasistas para acceder y completar estos estudios, la situación actual nos lleva a reclamar que se detenga la implantación de nuevos planes de estudio hasta que una verdadera discusión pública entre todos los componentes de la Universidad permita esclarecer su sentido general y su contenido preciso, en el marco del Espacio Europeo de Educación Superior.

La puesta en marcha de titulaciones adaptadas a dicho Espacio se presenta como un requisito para facilitar la movilidad de los distintos sectores universitarios (estudiantes, personal docente e investigador, personal de administración y servicios) y la de los futuros titulados, en el marco del libre mercado europeo. Pero el proceso se realiza sin dotación presupuestaria adecuada y en condiciones de recorte del gasto público. Eso supone una amenaza para la calidad de las titulaciones, una insuficiencia clara de becas y peores condiciones de los préstamos para financiar unos masters carísimos.

Esta precariedad financiera abrirá las puertas a la financiación privada del sistema público universitario, como se plantea explícitamente en la ‘Estrategia Universidad 2015’ , presentada a bombo y platillo por el anterior equipo ministerial como su gran apuesta para lograr la “modernización” de nuestras universidades en aras de una mayor competitividad de la economía. Eso pone en peligro la esencia de la institución universitaria, que ha de ser concebida como servicio público y no como un negocio más para banqueros y empresarios.

En IU creemos que ha llegado la hora de plantearse decididamente qué hacer frente a Bolonia. Proponemos que se tomen medidas como las siguientes:

Póngase en práctica lo que acordaron en Praga, en 2001, los mismísimos ministros de educación europeos al declarar que “los estudiantes deberían participar e influenciar en la organización y contenido de la educación en las universidades”. Sólo con la participación y un amplio debate entre estudiantes, profesorado y el conjunto de la sociedad, a través de sus representantes, podrá hacerse una reforma democrática de la Universidad. Y para hacerlo viable es imprescindible paralizar la reforma de los planes de estudio y suspender la fecha límite de 2010 como inicio de la extinción de los planes pre-Bolonia.

En segundo lugar, hágase realidad lo que también acordaron los ministros de educación en Bergen, en 2005, sobre la llamada ‘dimensión social del Proceso de Bolonia’, entendida como “la necesidad de establecer las condiciones para que los estudiantes puedan completar sus estudios sin obstáculos relacionados con su origen social y económico”. Esto exige llegar al 2% del PIB para la financiación universitaria, luchar contra el fracaso escolar como un objetivo central, trabajar por la gratuidad de todos los estudios superiores y generalizar un sistema de becas-salario. A su vez, esto implica descartar la subida de tasas, impedir que los masters tengan elevados precios y rechazar los falsos préstamos-renta que hipotecan al estudiantado.

En tercer lugar, y para hacer efectiva "una educación superior centrada en los estudiantes", como promulgaron en Londres, en 2007, los susodichos ministros, póngase en marcha una auténtica renovación pedagógica que propicie un aprendizaje más activo, una relación más cercana estudiante-profesor, con grupos más pequeños y una docencia más tutorizada.

En cuarto lugar, hay que abandonar el objetivo de “incrementar la competitividad del sistema europeo de educación superior”, declarado en Bolonia, en 1999, dando pie a un proceso de mercantilización y privatización de la Universidad, no a su reforma democrática. Los servicios educativos no deben tratarse como una mercancía y la mejora de su calidad no pasa por la ‘competitividad’ entre las universidades de España, de Europa o del resto de mundo, sino por la cooperación entre ellas.

Ha sido un mérito del movimiento estudiantil forzar a diversos actores a pronunciarse en contra de la mercantilización de la Universidad Pública, alertando de mil maneras de la subordinación al mercado que está implícita en el objetivo de la ‘competitividad’.

Por último, la necesidad de una formación universitaria que también prepare para el ejercicio profesional no debe servir de excusa para supeditarla a las necesidades del mercado en nombre de la llamada ‘empleabilidad’, sino que debe orientarse a formar personas críticas y altamente cualificadas, con capacidad investigadora e innovadora, que contribuyan a la creación cultural y a un desarrollo social y ecológicamente sostenible.

Hay que dar un giro de 180 grados a la política universitaria de los gobiernos de Rodríguez Zapatero, plasmada en su ‘Estrategia Universidad 2015’ , y trabajar de forma efectiva por una Universidad Pública de calidad, gratuita, democrática y al servicio de la sociedad.

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¿QUÉ HACER FRENTE AL PROCESO DE BOLONIA?

¿QUÉ HACER FRENTE AL PROCESO DE BOLONIA?

     Aunque la polémica sobre el “proceso de Bolonia” ha saltado a la luz este curso, hace años que la comunidad universitaria se está movilizando, en las aulas y en las calles, para frenar su aplicación. Esto ha sido provocado en gran medida por la ausencia de un debate participativo y en profundidad sobre las reformas universitarias en marcha, que condicionarán el futuro de la Universidad y tendrán importantes repercusiones sociales.

     Hay que denunciar la escasa información que proporciona el Gobierno y su renuncia a organizar un amplio debate. Espero que el nuevo ministro de Educación y Universidades, Ángel Gabilondo, abra cuanto antes el diálogo con la comunidad universitaria y, especialmente, con los estudiantes.

     Sin renunciar a cuanto pueda contribuir a la mejora de la docencia y la investigación universitarias, así como a la eliminación de las barreras clasistas para acceder y completar estos estudios, la situación actual nos lleva a reclamar que se detenga la implantación de nuevos planes de estudio hasta que una verdadera discusión pública entre todos los componentes de la Universidad permita esclarecer su sentido general y su contenido preciso, en el marco del Espacio Europeo de Educación Superior.

       La puesta en marcha de titulaciones adaptadas a dicho Espacio se presenta como un requisito para facilitar la movilidad de los distintos sectores universitarios (estudiantes, personal docente e investigador, personal de administración y servicios) y la de los futuros titulados, en el marco del libre mercado europeo. Pero el proceso se realiza sin dotación presupuestaria adecuada y en condiciones de recorte del gasto público. Eso supone una amenaza para la calidad de las titulaciones, una insuficiencia clara de becas y peores condiciones de los préstamos para financiar unos masters carísimos.

         Esta precariedad financiera abrirá las puertas a la financiación privada del sistema público universitario, como se plantea explícitamente en la ‘Estrategia Universidad 2015’ , presentada a bombo y platillo por el anterior equipo ministerial como su gran apuesta para lograr la “modernización” de nuestras universidades en aras de una mayor competitividad de la economía. Eso pone en peligro la esencia de la institución universitaria, que ha de ser concebida como servicio público y no como un negocio más para banqueros y empresarios.

          En IU creemos que ha llegado la hora de plantearse decididamente qué hacer frente a Bolonia. Proponemos que se tomen medidas como las siguientes:

      Póngase en práctica lo que acordaron en Praga, en 2001, los mismísimos ministros de educación europeos al declarar quelos estudiantes deberían participar e influenciar en la organización y contenido de la educación en las universidades”. Sólo con la participación y un amplio debate entre estudiantes, profesorado y el conjunto de la sociedad, a través de sus representantes, podrá hacerse una reforma democrática de la Universidad. Y para hacerlo viable es imprescindible paralizar la reforma de los planes de estudio y suspender la fecha límite de 2010 como inicio de la extinción de los planes pre-Bolonia.

        En segundo lugar, hágase realidad lo que también acordaron los ministros de educación en Bergen, en 2005, sobre la llamada ‘dimensión social del Proceso de Bolonia’, entendida como la necesidad de establecer las condiciones para que los estudiantes puedan completar sus estudios sin obstáculos relacionados con su origen social y económico”. Esto exige llegar al 2% del PIB para la financiación universitaria, luchar contra el fracaso escolar como un objetivo central, trabajar por la gratuidad de todos los estudios superiores y generalizar un sistema de becas-salario. A su vez, esto implica descartar la subida de tasas, impedir que los masters tengan elevados precios y rechazar los falsos préstamos-renta que hipotecan al estudiantado.

        En tercer lugar, y para hacer efectiva "una educación superior centrada en los estudiantes", como promulgaron en Londres, en 2007, los susodichos ministros, póngase en marcha una auténtica renovación pedagógica que propicie un aprendizaje más activo, una relación más cercana estudiante-profesor, con grupos más pequeños y una docencia más tutorizada.

        En cuarto lugar, hay que abandonar el objetivo de “incrementar la competitividad del sistema europeo de educación superior”, declarado en Bolonia, en 1999, dando pie a un proceso de mercantilización y privatización de la Universidad, no a su reforma democrática. Los servicios educativos no deben tratarse como una mercancía y la mejora de su calidad no pasa por la ‘competitividad’ entre las universidades de España, de Europa o del resto de mundo, sino por la cooperación entre ellas.

            Ha sido un mérito del movimiento estudiantil forzar a diversos actores a pronunciarse en contra de la mercantilización de la Universidad Pública, alertando de mil maneras de la subordinación al mercado que está implícita en el objetivo de la ‘competitividad’.

         Por último, la necesidad de una formación universitaria que también prepare para el ejercicio profesional no debe servir de excusa para supeditarla a las necesidades del mercado en nombre de la llamada ‘empleabilidad’, sino que debe orientarse a formar personas críticas y altamente cualificadas, con capacidad investigadora e innovadora, que contribuyan a la creación cultural y a un desarrollo social y ecológicamente sostenible.

              Hay que dar un giro de 180 grados a la política universitaria de los gobiernos de Rodríguez Zapatero, plasmada en su ‘Estrategia Universidad 2015’ , y trabajar de forma efectiva por una Universidad Pública de calidad, gratuita, democrática y al servicio de la sociedad.

COMUNICADO IULV CA.- RESPALDAMOS LAS MOVILIZACIONES FRENTE AL PLAN BOLONIA

COMUNICADO IULV CA.- RESPALDAMOS LAS MOVILIZACIONES FRENTE AL PLAN BOLONIA

          Estudiantes universitarios de varias provincias españolas han convocado una huelga general de la educación superior, acompañada de manifestaciones y encierros en facultades para protestar contra el proceso deadaptación al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), conocido como Plan Bolonia.

   En relación a este tema, el Coordinador General de IULV-CA y Portavoz parlamentario, Diego Valderas, ha reiterado "el rechazo rotundo de la forma en que se está realizando el actual proceso de reforma universitaria que se quiere implantar en el Estado español, el cual denunciamos como un proceso de mercantilización, elitización y privatización de la educación universitaria".


        En opinión de Valderas, "el llamado "Proceso de Bolonia" ha demostrado ser, en su plasmación concreta, la imposición de la lógica neoliberal al ámbito de la educación superior. Por ello, insiste Valderas, IULV-CA lleva criticando varios años este proceso, lo que comienza a tener eco en amplios sectores universitarios a raíz de su implantación efectiva desde la aprobación de diversas normas estatales y autonómicas".


        Para IULV-CA, "la magnitud de los intereses que mueven esta reforma hace que sea necesario sacar el debate la calle, e intensificarlo en el ámbito universitario y educativo". IU-LV-CA respalda las reivindicaciones del movimiento estudiantil, del profesorado y el PAS, para paliar en la medida de lo posible la falta de información, debate y participación que ha rodeado esta reforma universitaria, y evitar que la universidad desarrolle los intereses del mercado en detrimento de los de la sociedad.

     "Esta reforma es un importante paso atrás para los estudiantes y para la ciudadanía, al desvanecerse cualquier pretensión de que la universidad sea un espacio crítico al servicio de la sociedad, para convertirse definitivamente en un centro de formación para las empresas", señala el portavoz parlamentario de IULV-CA.

     IULV-CA insta a las administraciones correspondientes al rechazo de la nueva titulación, el Grado (que sustituirá Licenciaturas y Diplomaturas), por reducir drásticamente los conocimientos específicos de cada titulación, que consagra hasta un curso dedicado a prácticas no remuneradas, y que apuesta por una formación excesivamente generalista. "Consideramos que persigue acentuar la precariedad entre los profesionales cualificados, al restarles especialidad y capacitación", finaliza Valderas.

IZQUIERDA UNIDA ANTE LAS MOVILIZACIONES UNIVERSITARIAS CONTRA EL PROCESO DE BOLONIA

IZQUIERDA UNIDA ANTE LAS MOVILIZACIONES UNIVERSITARIAS CONTRA EL PROCESO DE BOLONIA

  Ante las movilizaciones que vienen protagonizando miles de estudiantes en nuestro país y otros muchos países europeos contra el llamado proceso de Bolonia, Izquierda Unida desea hacer llegar al conjunto de la ciudadanía su apoyo a dichas movilizaciones, que responden a una legítima y justificada preocupación por la implantación de nuevos planes de estudio (en el marco del Espacio Europeo de Educación Superior), sin un debate amplio y en profundidad con participación de toda la comunidad universitaria.

Asimismo queremos manifestar lo siguiente:

-          Defendemos una transformación profunda de la Universidad, entendida como servicio público abierto a toda la ciudadanía, que no busque la "competitividad", sino la calidad y la cooperación con todo el mundo. Y que no esté supeditada a los intereses del mercado, sino orientada a la formación de personas creativas y críticas con una elevada formación cultural y profesional, como mejor garantía para impulsar un desarrollo social y ecológicamente sostenible que posibilite una salida real de la crisis.

-          Exigimos financiación pública suficiente no sólo para acometer realmente las transformaciones pedagógicas y curriculares necesarias, sino sobre todo para garantizar un sistema de becas-salario y ayudas al estudio que haga realidad la "dimensión social" de la educación superior, asegurando que todo estudiante pueda completar todos los estudios superiores sin obstáculos derivados de su origen socioeconómico. Para ello se requiere incrementar los fondos destinados a las universidades públicas hasta alcanzar el 2% del PIB.

-          Rechazamos toda pretensión de mercantilizar la educación superior, ya sea haciendo descansar su financiación en las "aportaciones" de empresas privadas, o mediante la apropiación privada de los recursos públicos, a través de mecanismos como las "spin-off" (transferencias de la investigación con fondos públicos a la empresa privada) que tan bien conoce y alienta la Sra Garmendia.

-          Compartimos la reivindicación de distintos estamentos universitarios que piden la paralización de las reformas en marcha hasta que una verdadera discusión pública haya esclarecido su sentido general y su contenido preciso.

 

         Por todo ello, y en consonancia con el amplio trabajo político y social realizado por los y las jóvenes de IU en el seno del movimiento estudiantil, convocamos a la sociedad en general a participar activamente en las movilizaciones contra la implantación del proceso de Bolonia, y de manera especial a apoyar la huelga y manifestaciones del próximo 12 de marzo

 

Por una Universidad pública, gratuita y democrática al servicio del conocimiento y de las necesidades sociales

Contra toda forma de mercantilización de la educación superior

Por un debate abierto y participativo sobre la reforma universitaria

 

 

STOP BOLONIA

 

BOLONIA Y EL APARTHEID

BOLONIA Y EL APARTHEID

Manuel Martínez Llaneza | Rebelión / 03 mar 09

     La ley conocida como Bantu Education Act expresaba con claridad el objetivo del sistema educativo de la Sudáfrica racista: los negros recibirán la educación necesaria para el desempeño de sus funciones al servicio de los blancos. Fueron necesarios miles de muertos y detenidos, treinta años de prisión de Mandela, y la explosión de Soweto para empezar a cambiar las cosas.

    Bolonia representa lo mismo en la Universidad europea, sólo que en moderno. Lo moderno es que el poder hace unas cosas, pero dice otras. El descaro de las leyes del apartheid ya no se estila.

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ÁREAS DE EDUCACIÓN/JUVENTUD DE LA COMUNIDAD DE MURCIA

ÁREAS DE EDUCACIÓN/JUVENTUD DE LA COMUNIDAD DE MURCIA

POR LA UNIVERSIDAD PÚBLICA

 

EN EL MARCO DE UN ESPACIO EUROPEO DE EDUCACIÓN SUPERIOR

¡NINGUNA CONVERGENCIA SIN FINANCIACIÓN!

 

        El proyecto capitalista neoliberal en Europa sólo contempla su convergencia formal y nominal en términos de mercado, marginando la perspectiva de una convergencia real en términos de cohesión social. Esto ha potenciado graves desequilibrios sociales y territoriales en el marco de una Unión Europea, con una moneda única, pero con una profunda heterogeneidad social y económica. En este contexto, el proyecto de construcción europea que IU propugna apuesta por una convergencia real, con exigencias como una fiscalidad europea netamente progresiva, un salario mínimo europeo y una carta social europea que garantice de forma efectiva los derechos sociales.

Ello requiere una convergencia real también en la educación superior. Pero tal convergencia no se puede limitar a una homologación formal de los niveles de titulación superior y a una unidad de medida de los estudios superiores, sino que requiere una efectiva dotación de recursos que la haga posible...

Si quieres ver el documento completo PINCHA AQUÍ

 

PORTADA DE "EL VIEJO TOPO" ENERO'09

PORTADA DE "EL VIEJO TOPO" ENERO'09

En Rebelion

     La Revista El Viejo Topo (www.elviejotopo.com) nos ha hecho llegar el siguiente texto con el que desea sumarse inequívocamente a la protesta de los estudiantes que se manifiestan contra la privatización de la enseñanza pública. Es por esta razón que la portada de su próximo número de enero de 2009 no deja lugar a dudas ¡NO A BOLONIA!

En el interior de la revista se puede leer el descarnado artículo “La crisis universitaria y Bolonia”, de Juan Ramón Capellla  (Catedrático   emérito de Filosofía del Derecho de la Universidad de Barcelona). El Viejo Topo también recupera un texto clásico, DE LA MISERIA en el medio estudiantil, publicado en los años 60 por la Internacional Situacionista.

Del prólogo:

Prólogo de Carlos Sevilla Alonso y Miguel Urbán Crespo

La transición de la universidad de élite a la universidad de masas generó una fuerte desazón en el mundo estudiantil que eclosonaría con fuerza en 1968. Ahora, la transición de la universidad de masas a la universidad-empresa abre un nuevo ciclo transnacional de conflictividad estudiantil, abriendo unas oportunidades políticas inéditas.

Desde hace tiempo, la tarea principal de la universidad no consiste ya en producir hombres “cultos” y de buen criterio sino más bien en producir asalariados intelectualmente cualificados para la producción y circulación de mercancías. Pero la fragmentación del trabajo intelectual va acompañada inevitablemente de la superespecialización y de la “idiotez experta”. Mientras más se fragmentan las capacidades y el trabajo intelectual, más se funde la educación universitaria enajenante con el trabajo intelectual enajenado subsumido en el Capital.

Por eso, aunque han transcurrido ya algo más de cuarenta años desde la publicación de este documento excepcional del movimiento estudiantil de Estrasburgo, y aunque las condiciones objetivas de la universidad y del movimiento obrero han seguido empeorando, De la miseria en el medio estudiantil sigue mostrando en muchos aspectos una sorprendente vigencia y sus reflexiones resultan de suma utilidad para los estudiantes de hoy.

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EMPANADA A LA BOLOÑESA

EMPANADA A LA BOLOÑESA

Javier Navascués / feb 09

Hace algunas semanas, en un encierro de estudiantes de la Universidad de Sevilla en protesta contra "Bolonia", un chaval confundía la ciudad italiana con Polonia. Otro se preguntaba que tenía que ver la reforma universitaria con la antigua factoría romana de Baelo Claudia, una de las playas más bonitas del Estrecho. Me lo recalcaba un compañero, profesor de la universidad, un miembro de la creciente legión de "indignados" con el "deterioro" de la enseñanza secundaria y las reformas, que me argumentaba que los estudiantes "no sabían ni siquiera en contra de qué estaban". Cuento esta anécdota porque teniendo razón formalmente este compañero, a mi criterio la razón política la tienen los que se encierran y protestan aunque algunos de ellos a veces confundan la ciudad de la Emilia Romaña con una pedanía de Tarifa o con la patria natal del Papa Wojtyla..

El denominado "proceso de Bolonia" es una reforma de la organización de las titulaciones y los planes de estudio de las universidades que pretende llegar a una cierta homologación o equivalencia a escala europea y que es lo que se viene llamando el Espacio Europeo de Educación Superior. Este proceso de reforma, que se lleva a cabo por los gobiernos en los diferentes países participantes, arranca de la denominada "Declaración de Bolonia" firmada en 1999 por una serie de ministros de educación de países miembros de la UE. De ahí el nombre del "proceso".

Como es lógico no existe ningún documento ni declaración que diga que el objetivo del proceso es "privatizar" ni "mercantilizar" la Universidad - tampoco la directiva Bolkenstein decía que su objetivo era destruir igualando a la baja las regulaciones laborales o de determinados servicios de los países miembro. Leyendo la declaración de Bolonia y subsiguientes sólo encontraremos loas a la cultura, la "universalidad" universitaria y otros panegíricos. Pero la propia declaración de Bolonia establece con claridad que su primer objetivo es literalmente "promover la empleabilidad de los ciudadanos europeos y la competitividad del sistema europeo de educación superior."

De hecho, la UE afirma que el "proceso de Bolonia forma parte de la estrategia de Lisboa"(1). Es decir, forma parte de la propuesta para conseguir ser la "economía más competitiva", llegar a la "sociedad del conocimiento",etc. ¿Competir para qué? ¿Para los Juegos Olímpicos? ¿Cesta y Puntos? Yo creo que no. Para mi que la expresión "competitividad" en este contexto no tiene nada que ver ni con el deporte ni con los concursos. La expresión "empleabilidad" aclara el sentido de esa competitividad. ¿En qué se compite? En "empleabilidad". ZP lo dijo el otro día en "Tengo una Pregunta para Usted" respondiendo a una estudiante: "necesitamos más interacción con la empresa" ya que al final "hay que salir con un título para ir a la empresa". Luego se compite por ver quién da el "mejor" de esos títulos. Y así consigue "interaccionar" mejor con "la empresa".

En un folleto de 1972, "La Universidad y la División del Trabajo", Manuel Sacristán hablaba de la crisis de la Universidad en los años 70 del siglo pasado como una crisis en la función esencial de la institución en la sociedad de clases, la producción de ideología y élites. La generalización, o al menos ampliación, del acceso a la enseñanza universitaria a amplias capas sociales daba ya entonces lugar al fenómeno de la "masificación", responsable de esa crisis. Esa masificación incipiente ha alcanzado cotas inimaginables en aquellos años y se ha visto amplificada con el recorte en el gasto público. En ese sentido, hace ya años que la función de reproducción de las élites esta residenciada sólo en ámbitos muy reducidos de algunas universidades de "prestigio" públicas y privadas y, dentro de ellas, de algunos estudios y titulaciones.

Pero la Universidad desempeña otras funciones sociales más relacionadas con las necesidades objetivas del sistema productivo. Básicamente dos: la formación profesional, es decir la capacitación para determinados trabajos; y la producción científica y el famoso I+D+I. La reorganización de los estudios universitarios implícita en el proceso de Bolonia busca "racionalizar" ambas funciones desde el punto de vista del capital y las empresas. Veamos cómo:

Los estudios de grado, el nuevo "primer" ciclo, pasan a orientarse más a la adquisición de "destrezas", "habilidades", "capacidad de aprendizaje continuo", ... que conocimientos. El actual aparato productivo requiere un número ingente de personas así adiestradas; se precisa mucha mano de obra adaptable a un contexto tecnológico en evolución constante. Aquí el número no es problema, al contrario. Asegura la existencia de la "reserva" que posibilita mantener los salarios bajos.

El post-grado (máster y doctorado), en cambio, se vuelve más selectivo y competitivo, reconfigurandose así el espacio de la formación superior y la investigación que se separa, en primer lugar a través de las titulaciones, pero institucionalmente también, de la enseñanza "básica".Se busca crear así un marco institucional universidad-empresa más adecuado a las necesidades de esta última. Algo que se corresponde también con las reformas de la administración como la creación del ministerio de Ciencia y Tecnología y consejerías análogas en las CCAA, desvinculando así este espacio del resto de enseñanzas. La ciencia como factor productivo directo se genera en un espacio público, pues es sabido que la producción de conocimiento es más eficiente así, pero con las condiciones adecuadas para la apropiación por las empresas y eliminando de paso todos los costes accesorios innecesarios. Por eso las Humanidades sobran aquí, especialmente para un empresariado especialmente bestia como el español.

Esta es la realidad del proceso de Bolonia, no sólo en España sino, hasta donde yo se, también en Italia, en Grecia, y en Francia, donde también hay movilizaciones. Es posible que muchos de estos oponentes confundan Bolonia con Polonia, pero lo que intuyen es básicamente correcto. Y defender un Hegeliano "espíritu" de Bolonia, un "espacio europeo" ideal, es hacer el juego a esta maniobra de expropiación de lo público por parte de las empresas. Creo yo

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